Concierto Yann Tiersen (+ Lonski & Classen) – Sala Oasis 20/11/2010
Si Yann Tiersen se hubiera quedado en el Conservatorio, ahora mismo sería, sin dudarlo, uno de los mejores directores de orquesta del mundo, pero un desconocido para el gran público. Por suerte, su vena más rockera y ecléctica ganó la partida, y hoy en día hablar del famoso genio bretón es hacerlo de un multiinstrumentista soberbio, un excelente compositor de bandas sonoras, y un sorprendente autor y ejecutor de ese género tan atractivo, pero a la vez tan complicado como el Post-Rock.
Se agotaron las entradas varios días antes del concierto, lo que hizo que a la apertura de puertas de la Sala Oasis, ya se congregase ya una multitud, que termino de abarrotar el recinto, justo cuando los teloneros finalizaban su actuación.
El grupo que acompaña a Yann en esta gira, se llaman Lonski & Classen. Felix y Lucas, como así se llaman, son un duo de berlineses que hacen una música realmente conmovedora, ruidosa, estructurada y preciosa, que hizo las delicias de los presentes, con un mini concierto que mezcló temas de sus dos discos Undesigned Masterpieces (2008) y Climbing On Branches (2009). Herederos de los mejores Radiohead, con un sonido a veces cercano a God Speed You Black Emperor, o al pop más suave y cercano, cumplieron sobradamente con su papel de teloneros.
Y una media hora más tarde, con las luces apagadas, y el público expectante, hizo su aparición en escena Yann Tiersen, acompañado del resto de la banda, dijo “Hola” en un tímido francés… y comenzó el espectáculo:
Guitarras saturadas, batería potente, xilofonos, violines, acordeones, mandolinas, clarinetes, bajos, todos ellos al servicio de un sonido claro, ambiental, potente y transportador, lleno de matices, de pasajes, de momentos para el recuerdo.
El setlist se centró sobretodo en su último disco Dust Lane del que sonaron la mayoría de temas como Dark Stuff, Fuck Me, Ashes, con momentazos entre el público cuando sonaron Palestine, Till The End, o la maravillosa e in crescendo Amy, con guiños y referencias a discos anteriores con canciones como Kala o Le Train de Les Retrouvailles (2005) , o temas como Forgive Me o Esther. Para terminar más de hora y media de concierto con una extraña, diferente pero hipnotica versión del vals de Amelie.
Un concierto que nos dejo pasajes para el recuerdo como los solos de violin de Yann Tiersen, capaz tanto de arrastrar a toda la banda en una catarsis sinergíca arrancando a velocidad endiablada gritos a su violin, como capaz de enmudecer a toda la sala extrayendo susurros del instrumento en una preciosa canción.
Sin duda alguna estamos ante un genio, un loco, un hombre para quien la música ha dejado de tener secretos pero cuyo talento trabaja y trabaja día a día para explorar el mundo de las notas buscando algo nuevo con que maravillarnos. En definitiva, hemos disfrutado a un genio.Esa y no otra, es la única conclusión posible a esta crónica.
Texto: Pablo Tejero (Fucking With Stars)
Fotos: Roberto Ruiz [Conciertos y +]
