The Raveonettes arrasan en Zaragoza
Son las nueve en punto de la noche y la Sala Oasis, fiel a su cita, con puntualidad espartana, abre las puertas a un público ávido de una noche especial. Y a fé que con este cartel lo va a ser: los zaragozanos Mister Hyde, los belgas Black Box Revelation y las estrellas de la noche, los daneses The Raveonetets. Más que un concierto, parece todo un festival en toda la regla.
A las 21.10, cuando la sala aún está a un tercio de capacidad, los recientes ganadores a mejor EP de la música aragonesa, Mister Hyde salen a escena. Con un sonido arrebatador y una naturalidad pasmosa, arrancan los primeros acordes de Fantasmas y con ellos a todo el público presente. Tras ella nos regalan un nuevo tema sin nombre, para después dar paso a ese temazo llamado El Silencio Entre Nosotros. Luego tocan por primera vez en directo Romper a Bailar, demostrando la frescura de su sonido, aunque recuerde tanto a grupos ochenteros revisitados bajo el prisma del nuevo siglo. Después He Cometido Un Error, para terminar como no podía ser de otra forma, con Desaparecer. Son las 21.40, y la noche no ha podido empezar mejor.
Y vaya ¡como continua! Tan solo un cuarto de hora hace falta para montar el set para Black Box Revelation. Un duo garaje belga, de nombre tan sugerente a buen seguro no nos va a dejar indiferente. Y no lo hacen en absoluto. Una batería y una guitarra con un buen surtido de pedales, es suficiente para hacer arder a la sala Oasis con el sonido más descarnado, punk, sucio y rockero que vamos a disfrutar en toda la noche. Jan Paternoster y Dries Van Dijck desgranan canciones de sus dos albumes hasta la fecha como Love In Your Head, Set Your Head On Fire, I Think I Like You, High On A Wire o el trallazo musical llamado Love Licks.
Son las 22.30 y hemos quedado abrumados por la descarga brutal de energía que acabamos de presenciar. De repente la sala se relaja, se toma un descanso y se prepara para el desembarco del star-system de la noche, The Raveonettes.
La parte noble de la Oasis se empieza a llenar de caras conocidas como Juan Aguirre, Eva Amaral, Pedro Andreu, los chicos de Mister Hyde, los belgas de Black Box Revelation y un sorprendente Loquillo, por lo visto fanático y fiel seguidor de los daneses. La gente se impaciente, los daneses juegan con los tiempos, y cinco minutos antes de las 11 de la noche, se encienden las luces y salen al escenario Sune Rose Wagner y Sharin Foo, con un batería y un segundo guitarra para la ocasión.
Oscurantismo ochentero, noise undeground, pose indolente, saturación al máximo y The Raveonettes arrancan el concierto con Do You Believe Her y Verónica Fever.
Después todo un repaso a su discografía, dando todo un recital de grandes éxitos: Lust, Let´s Rave On, The Beat Dies (con Sharin dándole a las baquetas), Little Animal, Love In A Trashcan, sin olvidar auténticos hits de su último disco como Bang o Boys Who Rape (Should All Be Destroyed) que mezcla de forma magistral las influencias vocales de los grupos femeninos de los sesenta con la energía y la rabia del punk en una canción de letra difícil de olvidar.
Un educado y tímido Sune se despide de la gente, para el inevitable bis que no tarda mucho en llegar.
La banda vuelve a salir a escena para regalarnos los momentos más álgidos de la noche con “The Last Dance” y “Attack Of The Ghost Riders”. Terminan el concierto con la que para mí es su mejor canción del In And Out Of Control: “That Great Love Sound”, y allí nos dejan a todos, con una cara de felicidad, con esa rara sonrisa de quien parece despertar de un magnifico sueño, cuando encienden las luces de la sala. Un sueño de rock, punk, noise, un sueño zaragozano, europeo, internacional, un sueño de música en mayúsculas. Y te despiertas del sueño, como siempre que sueñas con algo bonito, con ganas de volverte a domir… para volver a soñar con The Raveonettes.
Texto: Pablo Tejero
Fotografías: www.fotografiadeconciertos.com
